China debe esforzarse más para atraer más empresas extranjeras

(Crédito de imagen: Bigstock/DenisMArt)

Es oficial: el mundo tiene dos superpotencias en tecnología—la tradicional fuerza y el rival emergente, que se muestran como competidores.

The Economist dice que los Estados Unidos y China son las dos superpotencias en inteligencia artificial (AI), muy adelante de la Unión Europea. Thomas Friedman, en su columna de The New York Times, explica en detalle cómo China se está poniendo al día y cómo ha sobrepasado a los Estados Unidos en cuanto a la cantidad de empresas públicas de tecnología en el mundo, en pagos móviles, en inteligencia artificial y en el número y calidad de ingenieros y científicos en su fuerza de trabajo.

Kai-Fu Lee de Sinovation Ventures explica en su más reciente libro y en la última columna de opinión que publicó en The New York Times lo que China puede enseñarle a los Estados Unidos en inteligencia artificial. Eric Schmidt, ex CEO de Google y presidente ejecutivo de su compañía madre, Alphabet, predice que dentro de la siguiente década existirán dos internets distintas: una liderada por los Estados Unidos y otra por China.

Para los consumidores estadounidenses y chinos este nuevo estatus significa una expansión rápida en la cantidad de opciones para servicios online y offline. Sin embargo, toda esta parafernalia mediático choca con una realidad en la que China aún está bastante detrás de los Estados Unidos con respecto a la calidad de sus ingenieros y sus patentes, en la madurez de su ecosistema tecnológico y en su habilidad para atraer el mejor talento. The Economist dice que la industria tecnológica de China es solo un 42% de poderosa que la de Estados Unidos, pero que se está poniendo al día: en 2012, ese porcentaje era solo de 15%.

El valor total del mercado de tecnología en China es solo del 32% de Estados Unidos. Los semiconductores y el software de negocios para usuarios de China aún están naciendo; los productos tecnológicos también están en una etapa inicial en ser adoptados en la economía tradicional: las empresas no tecnológicas de China solo están digitalizadas en un 26% con respecto a las estadounidenses.

Un camino viable

Los legisladores chinos saben de estas debilidades y están tratando de impulsar una agenda que trate de abrir el país para innovadores extranjeros, pero esto es insuficiente por sí mismo para alcanzar esa meta. Tomará mucho más por parte de las empresas de capitales de riesgo y otros inversionistas para competir con Silicon Valley y hacer de China una alternativa viable para que las mejores startups lleguen a sus ciudades.

Se necesitan más iniciativas para atraer a startups extranjeras si es que China quiere convertirse en el líder en inteligencia artificial y obtener otras metas relacionadas a la innovación que se ha propuesto.

Los gobiernos a nivel local, provincial y central ofrecen subsidios y ayuda a emprendedores de tecnología extranjeros que abren empresas en China, incluyendo políticas de visas más laxas. Shanghai, por ejemplo, ha lanzado 25 proyectos pilotos de visas para acelerar y simplificar los trámites que los extranjeros deben hacer, y últimamente ha lanzado una “visa de emprendimiento” o “visa de negocios de startups”.

Shanghai compite con Beijing y Shenzhen por el mejor talento; distritos en Shanghai como Yangpu, Jing’an, Zhangjian, Baoshan, Xuhui, Minhang y Songjiang tienen cada uno sus propios programas para fundadores extranjeros que incluyen incubación, espacios de co-working, inversión y ayuda en registrar una compañía.

¿Qué se necesita para atraer emprendedores extranjeros con el ADN de Silicon Valley? Zeev Holtzman, presidente y fundador de Giza VC, un fondo de inversión de primer nivel de Israel que es muy activo en Asia y en China, dice que “es necesaria una actitud más proactiva de parte de los inversionistas chinos, un compromiso más firma hacia Israel y las startups israelitas, lo que significa que se haga un trabajo de branding localmente antes que las startups más importantes lleguen al mercado chino para vender sus productos y no lo hagan solo en Estados Unidos”.

Holtzman, que también es co-fundador de la Israel Venture Association y uno de los pioneras en el crecimiento de la alta tecnología en Israel es directo: “Las startups de Israel no están esperando a los inversionistas chinos”.

Se necesita más claridad

En una reciente reunión en el meetup de robótica en Tel Aviv que se enfocó en la convergencia entre la robótica y la inteligencia artificial, varias startups en distintas etapas mostraron interés y un poco de escepticismo sobre propuestas de inversión y escalamiento en China. Common Sense Robotics, un desarrollador de soluciones bajo demanda de delivery de alimentos que en febrero de este año levantó 20 millones de dólares del fondo Innovation Endeavors del ex CEO de Google Eric Schmidt y de Aleph, una firma de inversión israelita, está enfocado en proyectos piloto en Israel y en Nueva York.

“Shanghai es el lugar urbano ideal para nuestra tecnología pero necesitaríamos tener un plan claro para levantar más capital y acceder al mercado si es que quisiéramos enfocar nuestros esfuerzos allí”, dijo Eyal Goren, co-fundador y VP de Desarrollo de Negocios.

La antigua política de China de obligar la transferencia de tecnología a través de joint ventures y bajas medidas de protección de propiedad intelectual quizás le jugaron en contra. Muchos en la escena tecnológica de China se han dado cuenta que la forma de competir y alcanzar metas ambiciosas es crear un escenario más transparente y justo, resaltando la necesidad de atraer talento extranjero. Thomas Friedman dice que en el proceso de lucha entre Estados Unidos y China, “el peso de Estados Unidos dependerás en el talento que pueda atraer”.

Claramente, China se ha dado cuenta de esto también, lo que significa que empresarios israelitas como Eyal Goren pronto podrían tener cabida allí.